Padre Bohdan

Hoy es domingo, el vigesimosegundo después de Pentecostés, y la Iglesia lee la parábola del rico y Lázaro. El rico se daba banquetes todos los días, mientras a su puerta yacía un mendigo al que hasta los perros compadecían más que él. Ambos murieron, y sus destinos se intercambiaron. La parábola no trata del dinero, sino de si somos capaces de ver a quien tenemos al lado mientras todavía hay tiempo. Hoy es también la memoria de san Licinio, obispo de Angers, que vivió en el siglo VI, en tiempos turbulentos. Se conservan pocas noticias sobre su vida, pero bastan para vislumbrar a un pastor que se entregaba a su rebaño. La santidad rara vez hace ruido. Con mayor frecuencia se revela en que una persona no da la espalda a la necesidad ajena. Queridos hermanos y hermanas, que este día les traiga una alegría serena y un corazón atento. Que cerca de ustedes esté quien necesita su bondad. Que el Señor los bendiga a ustedes y a sus seres queridos. La paz sea con todos.

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