Hoy en el Evangelio los discípulos ven que el día declina hacia el atardecer y que la gente tiene hambre. Cristo les dice: dadles vosotros de comer. Y con cinco panes y dos peces sacia a miles, y aún sobran doce cestas. No se trata de que tengamos poco, sino de que Él está cerca. El santo del día, el patriarca Ignacio, vivió tiempos difíciles: lo entronizaron dos veces en la sede patriarcal y dos veces lo expulsaron. Pero no se llenó de amargura, sino que cargó su cruz con mansedumbre hasta el final, y la Iglesia lo recuerda como santo. Su vida nos recuerda que la fidelidad a Dios importa más que cualquier circunstancia. Que también hoy nos baste una confianza serena en Cristo. La bendición del Señor sea con vosotros, y que su paz caliente vuestros corazones.
