Padre Bohdan

Hoy el Evangelio nos habla del árbol y sus frutos. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el malo, lo malo. Y también: no juzguéis, y no seréis juzgados; perdonad, y seréis perdonados. Estas palabras no son reglas severas, sino una luz serena que nos ayuda a mirar dentro de nuestro propio corazón, y no los errores ajenos. Pues de la abundancia del corazón habla la boca, y con la medida con que medimos a los demás, seremos medidos nosotros. Hoy es la memoria de san Carpo, obispo de Tiatira. Vivió en el siglo III y padeció por la fe en Cristo junto con el diácono Papilo y la mártir Agatónica. Poco se sabe de su vida, pero su propio martirio, su firme perseverancia en la fe hasta el final, nos dice que el árbol bueno da buenos frutos. San Carpo no juzgó a sus perseguidores, sino que aceptó con mansedumbre la muerte de mártir, y su corazón era un tesoro rebosante de amor a Dios. Que también nuestros corazones se llenen de un buen tesoro, para que nuestras palabras y obras lleven paz y perdón. Que la bendición del Señor permanezca con vosotros en este día, fortaleciéndoos en todos los caminos.

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